La calle

Madrid a las 8h. de una mañana de agosto. La Gran Vía. Donde han pasado; me han pasado tantas cosas… Nunca hasta ahora había entendido bien eso de sentir vértigo al mirar hacia atras en el tiempo. Nunca hasta ahora. Vértigo y tristeza y añoranza y melancolía mientras también se me dibuja media sonrisa (muy leve, por supuesto) en la cara recordando esos momentos de fugaz alegría por esas aceras llenas de chicles pegados que ya son negros y grises y de manchas de orin y de vómito y de SUCIEDAD que ya está fundida con el pavimento. Como fundidos están ya mis recuerdos a esta gran brecha en la ciudad llena de tiendas ( que ya no de cines) que nunca descansa, que siempre está llena… de miradas fugaces que se cruzan y se siguen, de cuerpos envidiables y de almas en pena.   

 Es Madrid y hay de todo.
También estábamos tú y yo. Pero ya no.


2 Responses to “La calle”

  • Anonymous Says:

    A veces nos sentimos como una lata de Mirinda en mitad del asfalto de la Gran vía. Algo nos detiene y nos hace permanecer inmóviles entre miles de ruedas que intentan aplastarnos. De repente una rueda nos roza, no hay daño físico pero el miedo nos hace volcar y rodar sobre la alfombra de alquitran haciendonos más sensibles, aumentando la probabilidad de que otra rueda malintencionada nos aplaste. Es el momento de gritar, de llamar la atención de esa otra lata que nos hace ver que todo es producto de nuestra imaginación; que el asfalto y los coches no intentan aplastarnos, y que no somos latas inmóviles en mitad de un desierto de asfalto.

  • asdghtrsdf Says:

    I have a collection of your blog I hope you update regularly .

Leave a Reply