Juan Diego Florez - Orfeo y Eurídice

Al principio me extrañé un poco porque yo conocía la ópera en italiano y JDF cantaba en francés y es que “Orfeo y Eurídice” cuando se estrenó en 1762 en Viena, fue cantada en italiano y con el rol de Orfeo asignado al “castrato contralto” Gaetano Guadagni.Para una presentación en la ciudad italiana de Parma, en 1769, Gluck hizo las modificaciones necesarias a la partitura para acomodar el papel de Orfeo al “castrato soprano” Giuseppe Millico. En 1774, y para mostrar “Orfeo y Eurídice” en París, Gluck sometió la obra a una completa cirugía. El libreto italiano de Ranieri de Calzabigi fue traducido y adaptado al francés por Pierre-Louis Moline. Se hizo una nueva orquestación, se agregaron nuevas arias, se incorporó un trío, surgieron pasajes de ballet y el rol de Orfeo fue escrito para la voz del tenor agudo Joseph Legrós. Varias décadas más tarde, en 1859, apareció el director y gran orquestador francés Hector Berlioz, quien preparó una nueva versión de “Orfeo y Euridice” para el Teatro Lírico de París. Berlioz fusionó las versiones de Viena y de París y asignó el papel de Orfeo a la mezzosoprano Pauline Viardot, incorporando así el personaje a la vasta galería de roles “travesti” que posee hoy el repertorio operístico. De la mano de Berlioz “Orfeo y Eurídice” se amplió de 3 a 4 actos. Tras este trabajo de Berlioz surgirían varias nuevas versiones, volverían los 3 actos originales, algunas de ellas retomarían el idioma italiano y también conservarían la participación de una mujer en el papel de Orfeo.
Yo creo que la versión de anoche fue la de antes de que le metiera mano Berlioz. Yo conocía la maravillosa aria “Che faró sensa Euridice“, y Juan Diego cantó “J’ai Perdu Mon Eurydice” que, claro, con su voz no desmerece pero… yo me quedo con la versión italiana.
Conseguí una entrada en patio de butacas con Ignacio Astarloa y Javier Moreno Barber (director de El País) delante de mi. Era el estreno y, claro, el desfile de personalidades estaba asegurado. A mi lado una señora entusiasmada con el tenor peruano (no era para menos) no dejaba de de decir lo maravilloso que era. En el aria antes mencionada hubo varios minutos de aplausos pero NO nos regaló un bis (y es que esto no es el MET de NYC dónde lo había hecho semanas antes con el aria «Ah, mes amis» -con nueve Do de pecho- de «La hija del regimiento» de Donizetti. Algo sólo repetido por su gran -literalmente- amigo Luciano Pavarotti, en 1994, con la ópera «Tosca»).
Atención al momento, antes de la pausa, de las dos flautas y, sobre todo, al solo de flauta maravilloso. Me encantó. Es de una finura…
Al final también se aplaudió mucho pero como ya todos sabemos los días de estreno, con toda la alta “suciedad” de cuerpo y joyas presentes, no lo suficiente. Todos los “bravos” venían de arriba , desde donde le tiraron dos rosas rojas que Juan Diego Florez, caballero donde los haya, regaló a sus dos únicas compañeras de ópera, que interpretaban a Amor y a Eurídice.
Lo que no me gustó: el happy end que no es nada fiel al mito que todos conocemos.